Posteado por: aubombarely | septiembre 28, 2008

El efecto coyote

  Lo sé, lo he vuelto a hacer, ha pasado el tiempo y acá me teneis que no escribía desde hace más de un mes, pero a veces la vida es… como una caja de bombones, vas a cojer uno y algún mamón se te adelanto y cogió el último. La lección de hoy va de porque no has de hablar nunca a tus compañeros de trabajo de la suerte que tienes al encontrar una buena casa… pero retrocedamos un poco.

 

45 AC (45 días antes del día crítico).

  Tras mis hazañas buscando piso encuentro un anuncio esperanzador:

           ¨$925 / 2br – Townhouse for rent (North Campus, N.Triphammer Rd)¨.

  Un poco cansado de compartir piso (lo que tambien puede resumirse con una pregunta nada filosófica ¿Porque toca fiesta los días que más cansado estoy?), me lanzo a la aventura y escribo un correo. Un día más tarde obtengo una respuesta positiva y ese domingo me dispongo a ver la casa. Buen barrio, a cien metros del supermercado y con una parada de autobus en frente. La cosa prometía. Me recibió una chica india muy simpática con la que hablé más en treinta minutos de lo que he hablado en seis meses con mis compañeros del trabajo. La casa, dos habitaciones, salón con chimenea, comedor, cocina recogida y un gran sótano… con lavadora y secadora… el sueño de todo pelegrino forzoso hacia la lavandería del barrio. Vamos, una maravilla que ahuyentó los recuerdos rumanos. Acepté sin pensármelo. 

 

30 AC

  Ciertos malentendidos con mi compañera de piso me reafirman en el deseo, sino ya necesidad de mudarme a un apartamento y vivir solo. 

 

15 AC

  Me reuno con la casera. Firmamos el contrato para entrar a la casa a la semana siguiente. 

 

8 AC

 ¡Mudanza!. 

 Hago pringar a parte del grupillo español y realizo el transporte de manos de las niñas. Dos portes en un Dodge Stratus hicieron el resto con un maletero con sufiente capacidad para transportar dos cadáveres (hasta cuatro si los troceas).

 

7 AC

 Soy más feliz que la Esperanza Aguirre vendiendo hospitales… digo que un gato en una jaula de canarios. Una casa para mi solo. No me lo creo.

 

6 AC

 Gasto el día actualizando las cortinas, instalando una alarma de incendios y ordenando un poco. Lo dicho más feliz que Espe… digo que un niño con un juguete nuevo.

 

0 DC

 Me levanto con una sonrisa, llevo una semana en mi casa nueva. Tomo la bicicleta y pedaleo hacia el trabajo. Los pajaros cantan a mi alrededor y hace un sol estupendo. Hace una pequeña brisa que hace la temperatura realmente agradable. Llego al trabajo y me encuentro a mi jefe que me pregunta con una sonrisa que como me encuentro. Me felicita por el trabajo de mis dos semanas. Sonrio, y vuelve a sonreir, y de pronto… deja caer la bomba cual Kubrick en Dr. Strangelove… me dice que tiene algunos problemillas caseros y que si se puede venir a vivir a casa por un par de semanas. Seguí con mi sonrisa y dije: ¨Si hombre por supuesto, no te preocupes¨. 

  Y en ese momento pensé, ¨¿Por qué me pasan a mi estas cosas?¨. 

 Lección 5: Nunca digas en el trabajo que tienes una casa con dos habitaciones y que vives solo, y sobre todo no se lo digas a tu jefe, existe una remota posibilidad (como la de que caigan tres rayos en tu casa) de que se vaya a vivir contigo tras una pelea conyugal.

 

1 DC

 Vuelvo a no vivir solo. He cambiado alemana estudiante de doctorado con una cobaya por … ¡mi jefe! … si es que no se puede tentar a la suerte. Preparo una habitación y compro entre otras cosas un escritorio para que pueda trabajar con comodidad en su cuarto, ya se sabe que en estas condiciones es mejor trabajar.

 

3 DC

 Lección 6: Si llegado el caso caen tres rayos en tu casa, existe una posibilidad no nula de que tu jefe se vaya a vivir contigo, por lo tanto, si compras un escritorio, ponlo en tu cuarto. Existe la remota posibilidad de que aún teniendo un escritorio en el suyo, utilice la mesa común del comedor para trabajar.

 

6 DC

 La convivencia se hace extraña. Todavía no sé muy bien si se espera hasta las once de la noche para cenar conmigo o para cenar lo que yo ceno, ya se sabe, uno ofrece, quitando eso es buena gente, simpático y no habla mucho de trabajo. Me ha preguntado varias veces si es normal que los españoles cenemos tan tarde. Le respondo siempre que si.

 

8 DC

 Lección 7:  Tu no sabes cocinar… compra productos congelados y llena el frigorífico de comida precocinada, nada de comida sana, potajes o comida que aromatice la casa por el resto del día. 

 

12 DC

 Mis costumbres culinarias comienzan a resentirse. Por el momento solo como pizzas y filetones de ternera. Echo de menos la comida sana pero sobreviviré. Al menos llevo varios días que vuelvo a cenar solo con lo cual puedo dedicar tiempo a leer el periodico y ver como la vida en la galaxia se ve amenazada por la construcción de un donut gigante. Mientras tanto él solo come baguettes y queso brie, alguna ensalada, yogurth y zumo de naranja. Por el momento solo ocupamos el mismo nicho ecológico para el zumo de naranja. Basándome en un par de ecuaciones de ecología estimo que puedo sobrevivir a la falta de vitamina c que me proporciona dicho alimento.

 Esa misma noche, nos vamos a cenar fuera. Me pregunta si se puede quedar un par de semanas más, un par de meses a lo sumo… lo miro, sonrío y le digo, ¨Si hombre claro, no te preocupes, lo que necesites¨.

 

13 DC

 Me compro un saco de boxeo… ya se sabe, para aliviar estrés.

 

20 DC

 A ver… ¿como le dices a tu jefe que limpie la bañera cuando termine? Quitando eso, la convivencia va bien. Echo de menos el zumo de naranja, y otro par de cosas que hacía cuando estaba solo, pero nada que no pueda solucionar un ratito con el saco de boxeo.

 

30 DC

  Un mes, lleva un mes. En un par de conversaciones me ha preguntado si no soporto vivir solo. Le he contestado que por termino general no suelo soportar la convivencia con otros seres humanos. Ya se sabe que algunos somos más territoriales que un palmillero en su barrio. Para terminar la conversación lo he invitado a que le pegue al saco de boxeo y se ha doblado la muñeca (en otros tiempos el zumo de naranja ya sería mío). Para que viese que el saco no está de adorno le he hecho una pequeña demostración. Me ha dicho que la casa temblaba cuando le pegaba al saco, y que parezco ciertamente peligroso… le he dicho que solo bajo presión… me ha preguntado que si me siento presionado en el trabajo… le he sonreido, y le he dicho…¨de momento no¨.

 

31 DC

  Me planteo cambiar la lista de películas del videoclub por el ¨El Resplandor¨, ¨La Sabiduría de los Cocodrilos¨ y ¨American Psycho¨. ¿Porque no me traería ningún libro de Patricia Highsmith?. La convencia sigue yendo sobre ruedas. Ya no me encuentro la bañera sucia.

 

36 DC

  Hoy durante el desayuno (otra vez que no he podido leer el periódico) me ha dicho que me manda a semana que viene a Brasil, a Campinas, a un congreso de cafe. Si lo dicho, no es mala gente… que son cinco aviones y más de veinte horas de viaje cuando tu jefe te puede cuidar la casa. Todo esto me plantea varias preguntas más, de nuevo, nada filosóficas, pero la más importante es:

  ¿Qué puñetas hago yo en un congreso de café sin conocer a nadie y cuando además mis conocimientos de la materia se resumen en ¨10$, Colombia, 1 minuto e italiana¨? (Precio de un paquete de cafe en el Starbuck Coffee, El tipo de denominación de origen, el tiempo del molido, y… la cafetera que tengo en casa, por cierto… azul).

 

45 DC 

  Durante uno de los intermedios del congreso de cafe, leo un correo electrónico en el que me dice que ha encontrado un apartamento y que se ha mudado.

 

  La conclusiones de la experiencias podrían decirse que han sido positivas. Mi abuela dice que siempre hay que verle el lado positivo a todo. A día de hoy, ya de nuevo solo en casa, pienso que a veces las situaciones comunes pueden combinarse para crear situaciones realmente extrañas. Tras un mes y medio de conviviencia puede decir que tengo una relación algo más íntima con mi jefe (lo que hacen un par de limpieza de cuarto de baño no tiene precio). Que es buena gente, y que sus técnicas culinarias no llegan más alla de la baguette y el brie. También me he hecho una idea más definida de lo que es el trabajo de bioinformático, y que desde luego es una persona que sabe mucho de su trabajo (había que compensar la falta de manejo en la cocina con el domio informático). 

  Lo dicho a día de hoy, a punto de ver ¨El Resplandor¨ y bebiendo un poco de zumo de naranja, no puedo dejar de pensar que ha sido una experiencia positiva. Creo que voy a anular un par de pedidos (Ref1222660186 y Ref1222660316 ) a Amazon.

Posteado por: aubombarely | junio 22, 2008

Sobre atletas y otras especies

Para todos aquellos que esperabais una historia del boquerón en ultramar hace unos meses, mis disculpas, ya se sabe uno se lia y entre una cosa u otra no se pone (vamos que estado trabajando mas que los porteros del Fraguel en Feria). Pero aqui sigo en este paraje donde los meses blancos de inverno se han tornado verdes en verano, y donde decia nieve ahora digo lluvia. Y ya lo dice mi abuela, los andaluces somos de secano. En el reino boquerón, si llueve mas de tres dias pensamos que se va a acabar el mundo, o sino al menos algun rio anegara otra urbanizacion contruida en sus cauces, lo normal. Pues nada aqui llueve cinco dias a la semana (por supuesto, dentro de los cuales entra el fin de semana por si alguien tenia la duda). Ya me he acostumbrado a eso de llevar paraguas en la mochila pero los primeros dias salia con mi sonrisa radiante tras un merecido descanso a tanta agua… y claro, volvia cual gato que se ha caido a una piscina, es decir, empapado hasta las orejas y con una mala ostia que ni los legionarios de Melilla cuando se le murió la cabra).

A parte de todo eso mis ojos van descubriendo mas cosas de este país. En mi ultima historia se me olvido hablaros de mi fracaso rotundo en el gimnasio. Acostumbrado a los gimnasios malaguitas, con todos los especimes que alli nos podemos encontrar desde el tiburon de barrio (ya se sabe, cachas de tatuajes, un poco ‘cani’ apuntado a algun arte marcial que le merece el respeto de sus congeneres) hasta el salmonete (‘guiri’ recien llegado a la ciudad que se ha apuntado para echar el rato entre playa y playa) fue todo un cambio. Me apunte a una magnifica clase de ‘spinning power hour’ impartida por un tal Mike H. Previa asistencia pensaba que mi primer dia de clase se me iban a salir hasta los higadillos y que el monitor iba a ser un hibrido genetico entre Schwarzeneger y Wesley Snipes. Pues nada mas lejos de la verdad, me encontre que el tal Mike H. era un Hippie cincuentón, con cierta panza que nos hizo pedalear durante una hora a ritmo de blues, todo completado por un sentido del humor que hacia que todo el mundo se descojonase… claro esta menos yo que no entendí ni un chiste. Ni que decir tiene que despues de un mes me costo seguir asistiendo a las clases y desistí  en favor del aumento del rendimiento laboral. 

La piscina fue otro cantar lleno de incomodidades. A parte de que las horas reservadas para nado libre son bastantes escasas, puedo decir que la piscina era pequeña, para que os hagais una idea, no llegaba a los veinte metros y se hacia pie en cualquier lugar de la piscina. Tampoco encontre ninguna sirena ni similar que adornase o distrayese mis cortos trayectos desde un extremo al otro de la piscina. Compartía la calle con un vejete del mismo calibre que el ya nombrado Mike H., un intento de metrosexual ataviado con el equipo para piscina de rigor si eres todo un profesional (manoplas y aletas vaya a ser que se le viciase mucho el estilo en los veinte metros), y una muchacha normal con una interesante combinacion de colores en la laca de las uñas de los pies. Total, que sumado al tema del gimnasio mi experiencia deportiva fue un fracaso total. Me queda probar suerte en el club de boxeo tailiandes de la universidad, pero miedo me dada las experiencias anteriores.

Y el caso es que cuando te das un paseo la cultura del deporte parece que esta bastante asentada en este lugar. Te encuentras a los de buen ver corriendo, practicando un poco del sano ‘footing’ independientemente del tiempo que haga, hasta el punto que uno de esos días de febrero en los que pensaba que iba a estornudar hielo en lugar de babas, me encontre a un grupillo de tres rubitas ataviadas con pantaloncitos cortos y sudadera (claro esta de la universidad) corriendo, estoicas, algo coloradas por el frio, pero sin síntomas de hipotermia a primera vista. Cabe decir que eran las 10 de la mañana y que contemple el espectaculo desde mi ventana mientras pensaba que hay mejores deportes para desperezarse una fria mañana de domingo.

Lo dicho señores, un país peculiar lleno de contrastes. 

Posteado por: aubombarely | enero 26, 2008

La Odisea del Alquiler

Uno de las principales necesidades que el ser humano tiene como ser vivo es la de tener un refugio, un cobijo que lo proteja de los elementos, y le otorgue la tan ansiada seguridad. Dentro del refugio el animal en cuestión puede relajar el sistema de supervivencia y así descansar.

Cuando nuestro Boquerón intentó buscar refugio en la lejana Ithaca, no sabía lo que se le venía encima. Si bien las primeras elecciones que suele tener tan extraño animal en cuanto al cobijo tienden a ir dirigidas al mar dichas opciones no estaban disponible. En su defecto lo intentó cerca del lago, que si bien carecía de el agradable olor a salitre, bueno, era una gran extensión de agua. No tardó en descubrir que el precio era excesivo (cercano a los 1500 $ / mes, para que el lector se haga una idea, con ese dinero te puedes alquilar un chalecito bastante resultón en el Rincón y bajar los sábados a por un espetito de sardinas) así que descartó la opción. Una exhaustiva busca reveló una buena opción. Dos habitaciones, cerca de un centro comercial, en la ruta del autobus del trabajo y por una cantidad aceptable, 650 $ / mes. Como referencia una tal Mircea de apellido italiano. El Boquerón, que es un animal social, vio el cielo abierto, ya que pensó que con una italiana podría entenderse sin muchas barreras lingüísticas, ya se sabe, la gente del Mediterráneo nos entendemos bien. Tras varios correos, se acordó un lugar y un hora. En el 108 de University Park, al mediodía. Como pescado de agua salada, el Boquerón se relajó hasta dicho sábado. Llegado el momento, fue al sitio acordado, en la hora fijada, dispuesto a sacar con desparpajo un buen acuerdo con la italiana.

- Lección 1: Mircea es un nombre de maromo, concretamente rumano, con hija de cuatro años, divorciado y con necesidades de alquilar casa. Por supuesto, sin el encanto mediterráneo.

Tras un rato de explicaciones sobre el apartamento, en los que el Boquerón iba viendo poco a poco como desaparecían las opciones de utilizarlo como refugio, el Boquerón se dio a la fuga.

- Lección 2: Sublease significa algo así como te alquilo el piso con todas mis cosas (un armario lleno de zapatos, un cuarto muy rosa de niña pequeña con un gran baul de juguetes…) y además me quedo con una llave por si me hace falta algo, y necesito ir en algún momento a cojerlo sin previo aviso.

Derrotado por las circunstancias, y con dos grandes lecciones aprendidas, el pequeño devorador de placton vuelve a su refugio temporal, a rumiar sobre lo ocurrido. Tres horas más tarde había mandado cinco correos electrónicos a diferentes ofertas . Las respuestas se fueron acumulando a lo largo de la semana lo que permitió al animal de aguas mediterráneas sumar dos lecciones más a la hora de buscar un lugar de residencia.

- Lección 3: Jordan J. puede ser el pseudónimo de un tal Mirea P. (veáse en la lección 1), que utiliza sobrenombre a fin de que su exmujer no sepa que está alquilando la casa. No obstante volvió a ofertar las mismas condiciones.

- Lección 4: Significado de la palabra scam: timo inmobiliario en el cual un individuo solicita información y fotos de un apartamento a fin de utilizar dichos datos para estafar a algún incauto… extrapolado a la lista de correos que uno pueda mandar en la búsqueda de apartamento, palabra con la que fue acusado el Boquerón por una tal L. Santos junto a un fucking yourself.

Estaba claro que el tema de buscar un refugio no iba a ser fácil, y además el último correo plantaba una seria duda… sería L. Santos la exmujer de Mircea P., también llamado Jordan J. Desde luego, si la respuesta a esa pregunta fuese afirmativa explicaría muchas cosas. Otros correos fueron contestados con amables (Sorry but isn’t free) o nuevos incrementos en el precio del anuncio (en los que podía leerse entre líneas algo así como chavalote, si pensabas que pordías alquilarte uno de dos habitaciones por menos de 800 vas de culo).

Finalmente la solución le llegó a nuestro escamoso amigo de manos de los otros contactos del laboratorio. Becaria alemana que busca compañero de piso para un apartamento a 20 minutos de la universidad andando, luminoso, sin moquetas (¡¡¡Siiiii!!!!), con internet y por la buena suma de 440 $. La visita fue positiva. Apartamento agradable con compañera simpática de educación europea… veremos a ver si las expectativas se cumplen, o en una giro del destino el Boquerón, animal de costumbres sociales y encanto andaluz, acaba viéndose inmerso en el oscuro mundo de la corrupción inmobiliaria americana de mano de L. S., implacable gestora de propiedades de día, cruel esposa de un pobre rumano de noche.

Posteado por: aubombarely | enero 13, 2008

Viaje a Itaca

“Si vas a emprender un viaje hasta Ítaca, pide que el camino sea largo” (K. Kavafis)

El viaje ha comenzado dejando atrás familia, amigos y toda una vida cristalizada en objetos. Sólo me llevo varias mudas, algunos libros, el portátil y los recuerdos que me han moldeado. Mis sentimientos son una extraña mezcla de miedo a lo desconocido e inseguridad, pero por otro lado de ganas de vivir la aventura que se abre ante mis ojos.

No diré que el viaje en avión fue corto, pues ocho horas sentados en el mismo asiento me parecieron eternas, llenas de pensamientos tortuosos y de las incomodidades que las compañías aéreas proporcionan para obtener un buen margen de beneficios. A mi llegada al nuevo mundo divisé tierra desde la ventanilla del avión. Se me antojó la antesala de un enorme pais poblado por millones de visiones. Los pasillos del aeropuerto nos transportaron hasta una enorme sala llena de ventanillas de cristal, llenas de funcionarios de imigración, portadores de autoridad que como efigies vigilantes cuidan la entrada a las nuevas tierras. Se me vino a la cabeza las páginas de la Historia Interminable en la que Bastian se enfrenta a las dos Esfinges que cuidan la entrada al Oráculo. Intenté avanzar sin miedo, pero este campaba a sus anchas entre mis neuronas. Tras un intercambio de preguntas y respuestas, el temido vigilante se relajó y me abrió las puertas con su bendición. Recogí el equipaje y me fui hasta la la parada de autobus que habría de llevarme hasta el otro aeropuerto. Este viaje me dio una buena idea del caos circulatorio que reina en la ciudad de NY y de como sus habitantes se sumergen en él. Fue como un chapuzón en una película de Hollywood, lleno de adelantamientos por carriles de incorporación, continuos toques de claxon y un conductor negro con gorra azul que no dejaba de lanzar improperios al resto de los automóviles. A la llegada al aeropuerto, nueva facturación y mientras llegaba el vuelo, una fajita entre pecho y espalda en un intento de reparar la insípida comida del vuelo transoceánico.

Quizás el último vuelo fue el más pintoresco. Sólo me acompañaba otra persona en un pequeño avión de no más de cincuenta asientos. De hélice, que hacía un ruído insoportable a la vez que inquietante. A estas incertidumbres se unió las turbulencias. Que decir de ellas. Bamboleos en los que solo faltaron poner al avión boca a bajo, y en los cuales veía cada vez más cerca la experiencia de vivir un accidente aéreo. Por la ventana sólo niebla en una noche en la que no se veía nada. Como en una gran sinfonía el aterrizaje estuvo compuesto por varios crescendos hasta que llegar al climax en el cual el avión comenzó a bajar más rápido de lo que había vivido en el momento (y creía que iba a vivir). En el último minuto, Vivace y Largo bajo el dominio controlado del piloto.

Cansado tras un viaje tan largo, con más de 10 horas de avión y 8 de trasbordos bajé en el aeropuerto de Ithaca (NY). Mis amigos me recibieron con una enorme sonrisa y un cálido abrazo que contrastaba con el frío reinante. Había llegado a lo que iba a ser mi casa durante un buen tiempo.

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