Posteado por: aubombarely | junio 22, 2008

Sobre atletas y otras especies

Para todos aquellos que esperabais una historia del boquerón en ultramar hace unos meses, mis disculpas, ya se sabe uno se lia y entre una cosa u otra no se pone (vamos que estado trabajando mas que los porteros del Fraguel en Feria). Pero aqui sigo en este paraje donde los meses blancos de inverno se han tornado verdes en verano, y donde decia nieve ahora digo lluvia. Y ya lo dice mi abuela, los andaluces somos de secano. En el reino boquerón, si llueve mas de tres dias pensamos que se va a acabar el mundo, o sino al menos algun rio anegara otra urbanizacion contruida en sus cauces, lo normal. Pues nada aqui llueve cinco dias a la semana (por supuesto, dentro de los cuales entra el fin de semana por si alguien tenia la duda). Ya me he acostumbrado a eso de llevar paraguas en la mochila pero los primeros dias salia con mi sonrisa radiante tras un merecido descanso a tanta agua… y claro, volvia cual gato que se ha caido a una piscina, es decir, empapado hasta las orejas y con una mala ostia que ni los legionarios de Melilla cuando se le murió la cabra).

A parte de todo eso mis ojos van descubriendo mas cosas de este país. En mi ultima historia se me olvido hablaros de mi fracaso rotundo en el gimnasio. Acostumbrado a los gimnasios malaguitas, con todos los especimes que alli nos podemos encontrar desde el tiburon de barrio (ya se sabe, cachas de tatuajes, un poco ‘cani’ apuntado a algun arte marcial que le merece el respeto de sus congeneres) hasta el salmonete (‘guiri’ recien llegado a la ciudad que se ha apuntado para echar el rato entre playa y playa) fue todo un cambio. Me apunte a una magnifica clase de ‘spinning power hour’ impartida por un tal Mike H. Previa asistencia pensaba que mi primer dia de clase se me iban a salir hasta los higadillos y que el monitor iba a ser un hibrido genetico entre Schwarzeneger y Wesley Snipes. Pues nada mas lejos de la verdad, me encontre que el tal Mike H. era un Hippie cincuentón, con cierta panza que nos hizo pedalear durante una hora a ritmo de blues, todo completado por un sentido del humor que hacia que todo el mundo se descojonase… claro esta menos yo que no entendí ni un chiste. Ni que decir tiene que despues de un mes me costo seguir asistiendo a las clases y desistí  en favor del aumento del rendimiento laboral. 

La piscina fue otro cantar lleno de incomodidades. A parte de que las horas reservadas para nado libre son bastantes escasas, puedo decir que la piscina era pequeña, para que os hagais una idea, no llegaba a los veinte metros y se hacia pie en cualquier lugar de la piscina. Tampoco encontre ninguna sirena ni similar que adornase o distrayese mis cortos trayectos desde un extremo al otro de la piscina. Compartía la calle con un vejete del mismo calibre que el ya nombrado Mike H., un intento de metrosexual ataviado con el equipo para piscina de rigor si eres todo un profesional (manoplas y aletas vaya a ser que se le viciase mucho el estilo en los veinte metros), y una muchacha normal con una interesante combinacion de colores en la laca de las uñas de los pies. Total, que sumado al tema del gimnasio mi experiencia deportiva fue un fracaso total. Me queda probar suerte en el club de boxeo tailiandes de la universidad, pero miedo me dada las experiencias anteriores.

Y el caso es que cuando te das un paseo la cultura del deporte parece que esta bastante asentada en este lugar. Te encuentras a los de buen ver corriendo, practicando un poco del sano ‘footing’ independientemente del tiempo que haga, hasta el punto que uno de esos días de febrero en los que pensaba que iba a estornudar hielo en lugar de babas, me encontre a un grupillo de tres rubitas ataviadas con pantaloncitos cortos y sudadera (claro esta de la universidad) corriendo, estoicas, algo coloradas por el frio, pero sin síntomas de hipotermia a primera vista. Cabe decir que eran las 10 de la mañana y que contemple el espectaculo desde mi ventana mientras pensaba que hay mejores deportes para desperezarse una fria mañana de domingo.

Lo dicho señores, un país peculiar lleno de contrastes. 

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Respuestas

  1. Seguro que por alguna parte estarán las típicas animadoras de las pelis, pero ni falta que hace que las encuentres, jejejeje.


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